Coleccionista

Así como el señor Smithers apareció en la quinta temporada de Los Simpson como el mayor coleccionista de la muñeca Baby Malibú en el mundo;  Stanley Colorite, un hombre procedente de Hudson (Florida), tiene una colección de aproximadamente dos mil muñecas Barbies, entre las cuales hay algunas de hace varias décadas y que valen cientos de dólares.

Stanley, quien es conocido como el hombre Barbie por su extensa colección, tiene los muros de su dormitorio repletos de diferentes versiones de la popular muñeca estadounidense Barbie, entre ellas una de 1962 que es la sexta que apareció en el mundo.

Entre toda su colección están las que fueron lanzadas con los trajes de heroínas del cine como Gatubela, la Mujer Maravilla y Tormenta, otras caracterizan a personajes como la princesa Leia de Star Wars, y también encontramos las clásicas Barbies con diferentes atuendos, desde los más casuales hasta los trajes de reina de belleza.

Muñecas como una que porta un traje de baño rojo estilo vintage de 700 dólares hacen que la colección esté valuada en 80.000 dólares, desde 1997 que comenzó su gusto por coleccionar este juguete en ventas de garaje y mercados de pulgas.

En alguna ocasión compró una por cuatro dólares que tiene un precio de cientos, parte de su secreto para haber conseguido las cerca de 2,000 muñecas hasta ahora.

Stanley también colecciona los autos deportivos a escala como un Corvete, casas de muñeca, un “baño de los sueños” de Barbie, y hasta aviones que la compañía Mattel ha lanzado a lo largo de décadas de venta de Barbie desde 1959.

 

 

 

Y no podemos dejar a un lado el magnifico mensaje de este inolvidable capitulo: 

 

Lisa- “Por favor Stacy, esperé toda mi vida para oirte hablar… no tienes nada interesante para decir?”

Stacy- “No me preguntes, sólo soy una chica… jajaa” 

Bart- “Bien dicho amiga mia”

Lisa- “No es broma Bart! Muchas niñas van a crecer queriendo hablar como ella, pensando que no pueden ser más que adornos cuya única meta en la vida es verse bonita, casarse con un rico y pasar el día en el teléfono hablando con sus igualmente vacías amigas de lo fantástico que es ser bonitas y conseguir un esposo rico”.

Bart- “…eso iba a decir yo…”

 

 

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